Ciclos económicos, Déficit Público, Deuda pública, Dinero, Gasto Fiscal, Impuestos, Inflación, Modern Monetary Theory - MMT, Política fiscal, Política monetaria, Teoría Monetaria Moderna - TMM

Dinero y precio van íntimamente ligados

Hay palabras que de tanto usarlas todos los días pierden su verdadero sentido y el concepto que encierran. Una de esas palabras es el dinero sobre el que gira todo la política económica, ya sea directa o indirectamente. Para que algo sea utilizado como dinero y a través de un proceso de monetización, debe cumplir tres condiciones: que sea un medio de cambio, que sea una unidad de cuenta y que sea un depósito de valor o, lo que es lo mismo: que sea aceptado para pagar o liquidar las deudas; que sirva para medir el valor de las cosas y comparar precios: y que se pueda guardar y usarlo en un futuro para comprar la misma cantidad de bienes o similar. Siempre que quieran saber si algo puede considerarse dinero deben aplicar estas tres condiciones y si hay alguna que no se cumple no podrá ser llamado dinero. Por ejemplo, ¿el Bitcoin es dinero? Pues hoy por hoy, no. Es debido a que no cumple la primera condición de forma práctica y efectiva; tampoco acaba de cumplir la segunda y sí que es una reserva de valor, aunque también de una forma particular. La cuestión es que las condiciones de dinero deben ser aceptadas por todos o por una buena parte o no será tenido como dinero. De hecho, todos podemos crear dinero, pero si los demás no lo ven como tal, quedará tan solo como un intento. Podemos recordar cuando en la crisis del ladrillo muchas ciudades intentaron crear monedas sociales, pero sólo unas pocas lo consiguieron y más tarde se abandonaron. Un pagaré de Mercadona es como dinero y podría comenzar un proceso de monetización sobre ellos hasta llegar a cumplir todas las condiciones.

El dinero es una deuda del emisor. Este concepto cuesta un poco de ver, pero siempre ha sido así. ¿Recuerdan cuando los billetes españoles en pesetas decían aquello de «El Banco de España pagará al portador…»? Esa leyenda acompañó a los billetes hasta 1976, declaraba ese reconocimiento de deuda, por eso -billetes y monedas- figuraban en el pasivo del BdE, lo mismo que los euros en el BCE y por delegación en el BdE actualmente.

Los precios se ven muy afectados por el dinero, por su oferta y su demanda, a través de la inflación y la deflación, aunque un poco de la primera es bueno para la economía, pero toda alteración de los precios relativos es un inconveniente para la economía y provoca desajustes, algunos de ellos por su propio proceso y en otras ocasiones porque algunos aprovechan el río revuelto. Quiero recordar aquí que la inflación no es el aumento generalizado de los precios, sino la pérdida de valor del dinero que -como consecuencia- produce un ajuste al alza en los precios para compensar esa pérdida. Una de las causas principales de la inflación es la hinchazón de la oferta monetaria, pero hay varias más y cada vez se tiene más claro que la primera -la que viene del exceso de oferta monetaria- no tiene una relación de 1 a 1.

Pensando en los tiempos que vienen, con más medios de pago digitales que nunca, el conocimiento del dinero y su comportamiento será una exigencia vital si no queremos vernos un día con la cartera vacía. Blockchain y Bitcoin aportan un alternativa al poder monopólico del Estado, también otros activos financieros.

Dos teorías explican la aparición del dinero, la chartalista y la evolutiva. La primera aboga porque el dinero es una creación del Estado con el propósito de que se paguen impuestos previo gasto del Estado y la segunda, que es el mercado de forma espontánea el que crea el dinero debido a la necesidad de la práctica del comercio. A pesar de que ambas tienen sentido, lo bien cierto es que se acuña moneda desde VII siglos antes de Cristo y el que emite siempre es el gobierno de un estado, aunque se trate de un pequeño territorio. esta distinción tiene una gran trascendencia para la economía del futuro y en otros posts daremos más explicaciones de su gran relevancia. No obstante, en un momento determinado y primigenio de la economía, ambas rutas pudieron cruzarse y suscitar el desarrollo del dinero.

El dinero y sus movimientos pueden modificar los precios a través de la alteración del sistema de precios y los precios relativos, con esto comienza la inflación y la deflación para ajustar el precio con el valor referenciado al dinero. Peor que lo anterior es provocar lo mismo a través del control de precios, a pesar de que algunos no quieren enterarse de este problema.

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