Ciclos económicos, Déficit fiscal, Deuda pública, Dinero, Emisión monetaria, Endeudamiento, Gasto Fiscal, Impuestos, Inflación- Deflación, Modern Monetary Theory - MMT, Política económica, Política fiscal, Política monetaria, Sistema Monetario

¿Por qué la austeridad es una trampa contable?

Seguro que lo has oído mil veces: «El Estado es como una familia; no puede gastar más de lo que ingresa». O aquello de: «No hay dinero para las pensiones porque el déficit es muy alto». Suena lógico, ¿verdad? Pues aquí está el truco: España no es una familia ni una empresa, pero tampoco es el dueño de la imprenta.

Si quieres entender por qué la economía europea parece un juego de manos donde siempre pierdes tú, olvida los mitos y mira estos cuatro puntos bajo la realidad de la Eurozona.

El Estado no es una familia (pero le han quitado la llave de la caja)

A diferencia de EE. UU., los países de la UE no emiten su propia moneda. Usamos una moneda prestada: el Euro. Cuando el Estado necesita dinero, no puede «crearlo» pulsando un botón; tiene que pedirlo prestado en los mercados financieros o esperar a que el Banco Central Europeo (BCE) mueva ficha.

Sin embargo, el engaño sigue ahí: nos dicen que el déficit es un pecado mortal. Pero la realidad contable no cambia: el déficit del Estado es el superávit de los ciudadanos. Si el gobierno gasta menos de lo que ingresa (superávit), nos está quitando dinero de los bolsillos. El problema en la UE es que nos obligan a vivir en una austeridad permanente porque «no hay dinero», cuando lo que falta es voluntad política en Fráncfort para respaldar ese gasto.

Los bancos comerciales: los verdaderos creadores de Euros

¿Crees que el dinero que hay en tu cuenta lo fabricó el BCE? No. El 95% del dinero que usamos lo crean los bancos comerciales cada vez que alguien firma un préstamo. No te prestan los ahorros de otro; crean el dinero de la nada con un apunte contable.

El problema en Europa es que, al tener los gobiernos las manos atadas para invertir, hemos dejado que todo el crecimiento dependa de que los ciudadanos nos endeudemos con la banca privada. Vivimos en un sistema donde el dinero nace como deuda privada, y los intereses actúan como un aspirador que pasa de tu nómina directamente a la cuenta de resultados de los grandes bancos.

La burbuja inmobiliaria: el negocio del aire

¿Por qué es imposible comprar piso en Madrid, París o Berlín? No es por falta de cemento. Es porque los bancos han dirigido su capacidad de «crear dinero de la nada» hacia el ladrillo.

En lugar de financiar industria o tecnología, el sistema incentiva prestar para casas que ya existen. Al meter más y más dinero (crédito) para el mismo número de viviendas, los precios suben. No es que tu casa valga más, es que el banco te ha convencido de que te encadenes a una deuda mayor para que ellos ganen más intereses por el mismo trozo de suelo.

La inflación y la subida de tipos

Cuando los precios suben, la receta de la UE es siempre la misma: subir los tipos de interés. Dicen que es para «enfriar» la economía (ya lo estamos escuchando al poco de comenzar la guerra de Irán), pero lo que realmente hacen es que tu hipoteca suba y que tengas menos dinero para consumir.

Es un diagnóstico tramposo. Si la inflación sube porque el gas es caro o porque hay sequía, subir los tipos no va a hacer que llueva ni que el gas baje. Solo consigue que los trabajadores sean más pobres mientras los bancos baten récords de beneficios gracias a esos mismos intereses. Es como intentar curar una deshidratación obligando al paciente a sudar más.

El diseño del Euro

La economía de la UE no es una ley de la naturaleza, es un diseño político. Se decidió separar la creación del dinero de los gobiernos para que estos siempre dependan de los mercados y de los bancos.

La solución que proponen economistas como Keen no es solo «gastar más», sino un Jubileo de la deuda privada: limpiar las deudas de las familias que asfixian el consumo y exigir que el BCE financie directamente la transición ecológica y el bienestar social, en lugar de solo salvar a la banca cuando las burbujas que ellos mismos crearon explotan.

La próxima vez que te digan que «no hay dinero para sanidad», recuerda: dinero sobra, lo que falta es que el Euro trabaje para la gente y no para los acreedores.

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