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El Euro, con la disciplina fiscal rígida del patrón oro, pero sin ajuste de tipo de cambio

La razón por la que la Eurozona está mal diseñada es debido a que mantiene la disciplina fiscal del «patrón oro» sin el mecanismo de ajuste del tipo de cambio, ya se basa en la idea de que se tomaron los riesgos de un sistema de tipo de cambio fijo extremo (como el patrón oro) sin incluir los mecanismos de ajuste que históricamente se utilizaban para equilibrar los desequilibrios comerciales y económicos. El problema es que los tiempos que vienen van a ser muy exigentes competitivamente hablando y se requerirán todas las herramientas y las que se nos ocurran.

Recordemos que el Patrón Oro era un sistema de tipo de cambio fijo estricto, donde la moneda de cada país estaba anclada a una cantidad fija de oro. Este sistema imponía una dura disciplina a los gobiernos que es similar a la que enfrentan los miembros de la Eurozona. Los gobiernos miembros de la Unión Europea -a diferencia de los países con moneda soberana plena- deben partir de la premisa de que la deuda pública que emitan deben orientarla a inversores privados -al menos- en principio y bajo su propio riesgo, aunque el BCE siempre está detrás y como ya ha demostrado en varias ocasiones, no deja caer a ningún miembro. No obstante, no deja de ser una rigidez que se solucionaría en gran medida con los eurobonos. La emisión de eurobonos -deuda conjunta de la UE/Eurozona- sería un paso esencial para reducir las restricciones de la arquitectura actual y acercar a la Eurozona a una verdadera unión monetaria, eliminando la principal disfuncionalidad que mencionamos al inicio: la disciplina del patrón oro sin el ajuste de tipo de cambio.

El principal problema de la Eurozona es que los gobiernos nacionales se endeudan en una moneda que no controlan, lo que los expone al riesgo de solvencia debido a que el mercado dude de su capacidad para pagar la deuda, aunque sea teóricamente por el motivo ya comentado de que el BCE -aunque no esté escrito- respalda a los miembros. Los eurobonos emitidos por una autoridad central, como la Comisión Europea, y respaldados solidariamente por todos los miembros, resolverían esto al equipararse a los países con moneda soberana plena. No hay que olvidar que en la UE se opera de dos formas concurrentemente: los países miembros actúan como países con moneda extranjera y el BCE actúa como los países con moneda soberana plena. Todos habrán imaginado por qué se diseñó así la arquitectura del euro. El miedo de los países económicamente grandes respecto a los pequeños, era grande por la inflación que se pudiera crear.

Esto eliminaría las primas de riesgo de «castigo» con los diferenciales de interés entre los países de la UE. España, Italia y Alemania pagarían esencialmente la misma tasa de interés por la porción de deuda común. El mecanismo de disciplina del patrón oro, donde el mercado fuerza la austeridad al aumentar las tasas se anularía, ya que el riesgo de insolvencia de los bonos nacionales desaparece al ser sustituidos o respaldados por la deuda común.

Como hemos reclamado otras veces, el paso definitivo de la UE hacia la unión fiscal y política es necesaria para no poner el euro en peligro y realmente pasar a ser una única nación, como Estados Unidos. ¿Cuándo podremos ver un Tesoro Federal de la Eurozona? Lo vamos a necesitar, no podemos seguir con un banco central y 27 Tesoros desconectados, cuando la Fed y el Tesoro americano son las dos caras de la misma moneda.

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2 comentarios sobre “El Euro, con la disciplina fiscal rígida del patrón oro, pero sin ajuste de tipo de cambio”

  1. La tesis de que la Eurozona adolece de un defecto fundacional por carecer de un mecanismo de ajuste cambiario —similar a las rigideces del patrón oro— parte de una premisa económica profundamente errónea: la idea de que la devaluación monetaria es una herramienta legítima de competitividad. En realidad, alterar el valor de la moneda no es más que un subterfugio contable. No genera riqueza ni productividad; simplemente empobrece a los ciudadanos mediante la inflación y diluye de forma artificial los salarios reales para enmascarar la incapacidad de un Estado para reformar sus estructuras productivas. La disciplina del tipo de cambio fijo no es un error de diseño; es el mayor acierto del euro, pues actúa como un termómetro inflexible que obliga a los gobiernos a asumir la realidad de sus costes reales. La propuesta de introducir eurobonos como panacea a las primas de riesgo introduce un incentivo perverso destructivo: el riesgo moral. Al unificar la emisión de deuda bajo un respaldo solidario, se destruye el mecanismo de mercado que penaliza la irresponsabilidad fiscal. Si los Estados periféricos saben que sus excesos presupuestarios serán finalmente respaldados y pagados por los contribuyentes de las naciones fiscalmente más responsables, todo incentivo político para la austeridad y la eficiencia desaparece. Los eurobonos no solucionarían una disfuncionalidad; simplemente socializarían las pérdidas de las administraciones ineficientes, convirtiendo a la Eurozona en un cartel de deudores donde los gobiernos compiten por ver quién gasta más a expensas del vecino. Avanzar hacia un Tesoro Federal y una unión fiscal, emulando el modelo estadounidense, ignora de forma deliberada las realidades institucionales y culturales del continente. En los Estados Unidos, la movilidad laboral es masiva y, fundamentalmente, la legislación federal permite y asume la quiebra de entidades locales y estados sin que ello implique un rescate automático del banco central. En Europa, la centralización fiscal no derivaría en un dinamismo similar, sino en la creación de un macroestado regulatorio supranacional. Un Tesoro único homogeneizaría los impuestos al alza, asfixiando la competencia fiscal —que es el único mecanismo que hoy frena el apetito extractivo de los Estados nacionales— y consolidando un modelo burocrático e hiperintervenido. Ante los desafíos competitivos globales que se avecinan, el camino no es la huida hacia adelante mediante la centralización y el endeudamiento común. La verdadera resiliencia económica no se logra con respiración asistida monetaria, sino liberalizando los mercados locales, flexibilizando las estructuras laborales y permitiendo que los precios se ajusten libremente a la realidad económica. La Eurozona solo será sostenible si se respeta escrupulosamente la cláusula de no rescate, permitiendo que los Estados insolventes reestructuren sus deudas con sus acreedores privados, sin transferir el coste de sus errores a los ciudadanos europeos. La libertad y la responsabilidad individual de las naciones son las únicas herramientas capaces de garantizar la prosperidad a largo plazo.

    1. Juan, te he respondido a los dos comentarios en el otro post porque me pillas liado. A ver si tengo un rato y los desarrollo más. Ya sé -desde tu primer comentario- que sigues la línea monetarista, austro-húngara, mileinista… 😉

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