Nos obsesionamos con el PIB. Cada trimestre, la prensa económica abre portadas según el dato suba un 0,2% o caiga un 0,1%. Hablan de ello como si fuera el electrocardiograma de un país. Si la cifra sube, los políticos se cuelgan medallas; si cae, saltan las alarmas. Pero el PIB jamás se diseñó para medir… Seguir leyendo El PIB es el horóscopo de los economistas. La falsa prosperidad
