
Para los que no conozcan el concepto que fundamenta al dinero fiat, comentamos qué es el dinero fiat y el proceso de su aparición en la economía, previamente a comentar el objetivo del post. El dinero fiat es aquel cuyo valor no deriva de un bien físico subyacente —como el oro o la plata— sino de la autoridad del Estado que lo emite y de su aceptación obligatoria como medio de pago. Su validez descansa en el curso legal, la capacidad recaudatoria del Estado y la confianza en que podrá cumplir sus obligaciones. Es un sistema basado en la confianza que por una razón o por otra nos provee el Estado. Se concreta en que es la forma de pagar los impuestos y este fin es el que obliga a ingresar en la moneda que el Estado determina en su territorio.
Históricamente, el dinero fiat no surge de forma abrupta, sino como resultado de la evolución del dinero mercancía. Durante siglos, los sistemas monetarios se basaron en metales preciosos; posteriormente, aparecieron billetes convertibles que representaban depósitos de oro o plata. Con el tiempo, las restricciones de esos sistemas —rigidez de la oferta monetaria, crisis bancarias recurrentes y limitaciones para financiar guerras o grandes Estados— llevaron a suspensiones periódicas de la convertibilidad incluso de la apropiación del oro y la plata para financiar guerras, por ejemplo.
El punto de inflexión definitivo se produce en el siglo XX, primero con el colapso del patrón oro clásico tras la Primera Guerra Mundial, y finalmente con el abandono del sistema de Bretton Woods en 1971, cuando Estados Unidos suspende la convertibilidad del dólar en oro. Desde entonces, el sistema monetario internacional opera plenamente con dinero fiat, gestionado por bancos centrales que regulan la oferta monetaria y los tipos de interés, desplazando el anclaje metálico por un marco institucional y de política económica. Los bancos centrales operan bajo procedimientos operativos concretos, mandatos explícitos (inflación, empleo, estabilidad financiera ), límites legales (prohibición de financiación directa al Tesoro, reglas fiscales, etcétera). Sin olvidar que -como el dinero es endógeno- y es creado por los bancos comerciales en su inmensa mayoría a través del mecanismo préstamo-depósito, los bancos centrales deben gestionar ese nivel de dinero creado y adaptarse a él, en la medida de lo posible. El tipo de interés es la principal herramienta para ello conjuntamente con la liquidez y la regulación.
Respondiendo a la pregunta del título, hemos de decir que no, aunque sí cambia en su formato y en la composición del subyacente en la moneda del futuro que, sin ninguna duda, adoptará el formato de las CBDC. El dinero Fiat tiene desventajas pero también grandes ventajas y las monedas digitales van a intentar mantener las ventajas y limitar las desventajas. Su principal característica es la elasticidad, su capacidad de expandir el dinero cuando hace extrema falta sin dificultad aunque se puedan generar algunos males como la inflación. No obstante, ahora se tiene mucho más claro cuál es la verdadera relación entre la emisión monetaria y la inflación. Piensen que hubiera pasado si en 2008 (aquí unos años más tarde) y en la pandemia, hubieran habido problemas para facilitar dinero al mercado, nos hubiéramos ido a la porra sin ningún lugar a dudas.
Las nuevas monedas digitales tendrán un mix de subyacentes como el oro, las tierras raras y otros recursos escasos que limitarán su elasticidad pero sólo en parte y, los subyacentes escasos impedirán el abuso de su facilidad de emisión probablemente un 50% de su característica fiat siga presente y, el otro 50% será una cesta de elementos escasos como oro, petróleo, tierras raras, criptomonedas, valores privados, etcétera.
Como la aparición del dinero fiat ha sido la propia evolución del dinero en el mercado con la aparición de los certificados, “papel” que representaba el oro depositado cada vez con más niveles entre el oro y sus representaciones.
El subyacente fijo (patrón oro o bitcoin, por ejemplo, nos haría profundizar en las crisis cuando estas sucedan. Los sistemas con subyacente limitado y escaso funcionan como activos, no como dinero pleno. Son útiles como reserva de valor especulativa o cobertura, pero ineficientes y socialmente costosos como base del sistema monetario.
Desde un punto de vista histórico, el dinero fiat no es una anomalía, sino la culminación lógica de un proceso largo: el dinero siempre ha sido, ante todo, una institución social y política, y sólo secundariamente una mercancía. Ningún sistema monetario complejo y de gran escala ha funcionado de forma estable sin algún tipo de dinero estatal no convertible.
En definitiva, el dinero fiat no va a desaparecer, porque está profundamente integrado en el Estado moderno, el sistema fiscal y el sistema financiero. Lo que sí está en cuestión es cómo se gestiona, quién lo controla y en qué soporte tecnológico opera. En ese debate se juegan las tensiones actuales entre estabilidad, inflación, deuda, soberanía y control político del dinero.
