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Ahora, todos los debates económicos son de «Cherry picking»

El término provine del ámbito de la investigación, que se da cuando los investigadores seleccionan los datos que confirman o corroboran su hipótesis de forma interesada. Pues los debates económicos que veo y en los que modestamente participo, son así. Lo peor es que participan todas las partes en el debate cínico, puesto que cuentan sus puntos fuertes -al igual que la otra parte- de forma que no hay ninguna capacidad de avance y aprendizaje porque no se busca la verdad sino rayar el campo de juego o -realmente- el campo de batalla. Estos debates son inútiles, pero son inevitables por cómo se plantean. Es como hacer arca, esa barbaridad que hacían los bandos contrarios de los pueblos vecinos a base de tirarse piedras sin mayor contacto físico, ni siquiera saber el brutal efecto final del tiro parabólico aplicado al pedrusco.

Lo más curioso es que cuando contra argumentas uno de los planteamientos contrarios, su respuesta los ignoras totalmente y lanzan una nueva andanada de piedras. Otra característica es que muchos sesgos cognitivos están presentes por si faltaba alguna sinrazón más, lo que no ayuda nada al avance en el conocimiento del tema base, aunque el objetivo no es ese sino proveer argumentos a los seguidores incondicionales de uno y otro bando que, así lo reflejan en los comentarios lanzando sus Victor ludorum a al oponente al que le dan soporte en los juegos.

Para los que quieran seguir o iniciarse en este estilo inútil de perder el tiempo, voy a listar algunas herramientas básicas de aplicar la técnica del cherry picking a sus debates, basada en escoger las cerezas maduras que juegan a su favor sin concesiones al contrario:

  • Selección sesgada de datos: usar solo estadísticas de un periodo específico o de un país que confirmen una idea, sin mostrar tendencias generales.
  • Ignorar la contra evidencia: descartar estudios o datos que no encajan con la narrativa predeterminada, como ignorar los impactos negativos de una política que se defiende.
  • Apelación a emociones: usar historias o ejemplos aislados (como casos de éxito o fracaso) para generar indignación o entusiasmo, en lugar de análisis rigurosos.
  • Uso de «hombres de paja»: simplificar en exceso las posturas contrarias para atacarlas más fácilmente, como en el caso de críticas simplistas a una escuela económica
  • Dogmas y lenguaje persuasivo: Repetir ideas claras y usar terminología que suene científica pero que no lo es, sin debate real

Nunca hay que despreciar el poder de la narrativa sencilla de ciertas cosas que son entendibles por todos por aludir a la más estricta lógica de andar por casa. Uno de los maestros de este arte fue Milton Friedman, el cual lanzaba mensajes casi de forma improvisada, pero que conseguían una difusión como las ondas de una piedra lanzada a un lago. Quién puede olvidar su famosa falacia: «La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario». Para decir toda la verdad, la frase sigue, pero su fuerza narrativa está en este fragmento de su speech completo, tal como lo relató en un discurso en la India.

El famoso claim del economista de Chicago es una falacia de Causa Simplificada (o Simplificación Excesiva). Al decir que la inflación es «siempre y en todo lugar» un tema monetario, Friedman ignora otros factores que pueden disparar los precios, como la inflación de costos o los shocks de oferta. También podemos decir que es una Generalización Apresurada (o Universalización) al usar términos absolutos como «siempre» y «en todo lugar», la frase se vuelve vulnerable. En lógica, basta con encontrar un solo caso donde la inflación no haya sido causada por la emisión monetaria para que la afirmación técnica sea falsa. Muchos economistas argumentan que en el corto plazo, esta «regla» no se cumple, otros demuestran que en el largo plazo tampoco se cumple. Igualmente, también puede aplica la Petición de Principio, algunos críticos dicen que si defines la inflación solo como la pérdida del valor del dinero por exceso de oferta, entonces la frase de Friedman es una tautología (decir lo mismo con otras palabras). Es como decir «la lluvia es siempre y en todo lugar un fenómeno meteorológico». No explica la causa, sino que redefine el fenómeno según su propia teoría. es como decir que la paella es un tema culinario. En fin, Milton Friedman era un buen estadístico, economista, buen argumentador y buen bailarín que aprovechaba todas sus virtudes. Manuel Funes debatió con el de la universidad de la Ciudad de las Aguas Dulces, en una conferencia y él -Milton- entró al trapo porque se sabía un argumentador de gran facilidad para improvisar, lo que pasó es que no conocía a Funes.

No obstante, los seguidores del monetarismo siguen diciendo que es una verdad fundamental y, para los keynesianos y postkeynesianos, es una reducción al absurdo de un problema complejo. No hemos avanzado nada si no reconocemos los argumentos o si negamos lo que pasó en la crisis de 2008 o la pandemia.

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