Los libertarios y anarcocapitalistas -también conocidos como propertarios– se basan en el principio de no agresión, defendido por Rothbard, Hoppe, Block y, Milei repite su versión del liberalismo como un papagayo: “El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el Principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.”
A simple vista, parece un vive y deja vivir, ¡perfecto! Pero en la práctica significa: si tú no respetas mi derecho, yo tengo derecho a agredirte. Una versión moderna de la Ley del Oeste: ¡Quién saque el revólver primero, gana!
El principio de no agresión y el libertarismo
La exacerbación de la libertad individual viviendo en comunidad no tiene sentido práctico. La comunidad ya recorrió el camino contrario, estableciendo reglas de convivencia y protección de derechos. Esto no significa renunciar a la propiedad, sino reconocer que la libertad absoluta sin límites genera conflictos.
Friedman, Mises y Hayek
Ni Friedman, ni Mises ni Hayek pudieron aplicar el libertarismo al pie de la letra. Sus circunstancias históricas especialmente para Mises y Hayek, -perseguidos por el nazismo- les obligaron a adaptarse. La teoría es una cosa, la práctica, otra muy distinta.
El Estado del bienestar
En el primer mundo y sus alrededores, la calidad de vida depende del Estado del bienestar. Educación, sanidad y pensiones requieren un retorno de impuestos y un gasto público sostenido. Reducirlo drásticamente no solo es impopular, sino políticamente suicida. Nadie ganará elecciones eliminando derechos consolidados de la ciudadanía.
Economía real: dinero, deuda y déficit
Estamos en una economía de dinero, deuda y déficit. Los ajustes radicales ignorando estas dinámicas no funcionan. El gasto público, financiado con deuda pública (sin monetización directa), permite sostener la sociedad. Reducirlo sin contexto ni estrategia es un error de manual.
Quienes repiten que se puede rebajar el gasto público sin comprender la economía real, simplemente repiten mensajes ajenos sin sentido crítico. La política y la economía no permiten experimentos extremos: los recortes drásticos chocan con la realidad social.
Los ajustes radicales son un ejercicio teórico
En la práctica, ningún partido reducirá pensiones, educación o sanidad, independientemente de su ideología. Los programas políticos mencionan reducción de políticos, puertas giratorias o gastos “innecesarios”, pero no tocarán lo esencial.
El que quiera implantar recortes drásticos no va a ganar ni al mus. La política y la economía real imponen límites, y la sociedad moderna protege sus derechos y beneficios. el objetico es que los ciudadanos vivan mejor de forma general. Los que más ingresen. viven mejor si los demás ingresan un mínimo digno.
